20 Lines A Day

A Community of Writers and Photographers


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El collar del perro

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Apenas han pasado unos minutos después de la medianoche. El calor esta insoportable, me gustaría estar tumbado en mi hamaca, en el patio de la casa de mi infancia, con mi perro. A mi perro lo mataron, estaba tirado en el patio de la casa, tal y como hacen los perros cuando están dormidos y parece que van corriendo, pero mi perro ya no se movía. Yo cerré los ojos y estaba dispuesto a dormir, cuando sonó el teléfono. Abrí los ojos, salí de la casa y detrás de mí cerré la puerta. Mi perro estaba tirado en el patio de la casa de mamá, tenía espuma en la boca y me dijeron que lo habían envenenado, yo pensaba que había muerto de viejo o porque sus riñones habían dejado de funcionar, pensé que tal vez el asunto era la edad y no la maldad de las personas. Desde luego que mi teoría no tenía base alguna, así que todo era posible.

Me llamaron porque habían encontrado, los cuerpos de dos personas sin vida. Ellas estaban tirados en el suelo al igual que mi perro, desde luego que ellos no correrían para salir a la búsqueda del pan para sobrevivir en el día a día, a leguas se notaba que eran personas humildes que pasaban los días con los pocos pesos que ganaban.

Mi perro era blanco, no era uno de esos perros chiquitos, que todo el tiempo están nerviosos y no dejan de ladrar, ¡No!, mi perro era grande, cariñoso y me gustaba jugar con él. Cuando yo era aún más pequeño, juraba que era un caballo pequeño, lo montaba y él me paseaba por toda la casa.
Tome algunas fotos de los cuerpos sin vida, supongo que fueron víctimas de alguien, aunque por su aspecto, bien podría jurar que han muerto de forma natural o incluso que se han envenenado y adoptaron esa posición antes de morir. Estaban en posición fetal, uno detrás del otro, haciendo “cucharita” que es el termino más coloquial con el que lo conocemos. Pensé en que habían sufrido un paro cardiaco, no se ocurría otra cosa. No tenía indicios de haber sido envenenados, ni presentaban rasgos de violencia. Lo que llamaba la atención es que estuvieran tirados en el suelo, y desnudos. Quizá estaban haciendo el amor y algo fallo en sus órganos vitales y les causo la muerte, desde luego que después de el examen del médico forense podremos saber mucho más.

Me pregunté quién podría haberlos matado, si es que ese era el caso y desde luego por qué.


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palabras, palabras, palabras

A veces creo que esto no es otra cosa que palabras, palabras, palabras, desde luego que no soy yo quien lo dice por primera vez, se le atribuye a un personaje shakespeariano, Hamlet.

En ocasiones intento escribir, que eso ya es decir mucho, luego a eso que escribo intento darle cuerpo de poesía, pero el cuerpo no es la forma en el que se disponen las palabras o los versos supuestos, sino lo que intento decir con ellos, en definitiva soy malo para la poesía, pero eso trato de tener constancia aunque una cosa no lleva a la otra. Me gustan las historias cortas, las historias grises, las historias de los que pierden, de los que andan todo el tiempo de un lugar a otro a pie, los que caminan. Pienso que un buen inicio de historia es: “Ella lo tenía todo”, o quizá este: “Ella siempre decía que no”. Es mitad de semana, el caso es que ando enojado, me ganan las cosas en ese trabajo que no me sirve para otra cosa que no sea perder el tiempo y para ver como unos cuantos se agachan a lamer botas, a veces como hoy, me da por pensar que estoy perdiendo el tiempo, pero no se qué otras cosas pueda hacer. Palabras, palabras, palabras, quizá si encuentro la forma exacta de combinarlas pueda escribir algo que valga la pena, una breve historia algo que no me va a sacra de pobre, pero que me puede ayudar a conseguir un trabajo más decente en cuanto a eso de tener que soportar a gente que no tiene el más mínimo sentido de lo que es la dignidad. Este trabajo a veces creo que es de lo más triste y eso me encabrona. Leer, pero sobre todo escribir, es toda una aventura, es l alegría máxima, la diversión en todo su potencial, pero eso es algo que casi todo mundo ya sabe.

Así que un día lo deje todo, una casa que no era nada bonita (la casa era de bloques huecos, de miserias y de miedo), la construí desde los cimientos y en cuanto la terminé me marche del lugar, pensé que tal vez mi verdadero destino estaba en el convertirme en escritor, que con eso no solo podría vivir a gusto, acostumbrado a la pobreza la estoy y a ganar unos cuantos pesos, algo que solo sirve para sobrevivir y nada de lujos. El caso es que me convertiría en escritor y pagaría las deudas, a cambio de eso me dio por vagar por diversas ciudades del mundo, ya ni quiero recordar cuantas fueron o las diferentes cosas que me sucedieron, como por ejemplo un día la policía española de migración, me parece que fue en San Sebastián, me deporto a Francia porque para ellos yo era un árabe sospechoso y que mi pasaporte de mexicano era falso, muy bueno pero falso, supongo que me dijeron eso porque tenía una barba muy larga. La cosa es que salí de casa para convertirme en escritor y no he logrado mucho. Eso si mi individualidad me ha llevado por ese camina de la liberación y me siento muy bien con lo que soy y con lo que hago (desde luego que no hablo de las cosas que pasan en el trabajo, lo que en verdad me tiene descontento es la actitud de la gente que se supone dirige un lugar y no tiene ni puta idea de cómo se llama o que esta haciendo).

Enfrentar la realidad suele ser algo duro, agrio y se puede convertir en un acto sin sentido. Pretender ser escritor, es un ejercicio aún más duro, árido, un ejercicio de soledad, de silencios y de vacios. Hay días en los que las palabras, se niegan a formar una maldita oración, no es un problema de inspiración o de no estar haciendo bien lo que nos toca hacer si es que se desea escribir, la cosa no es así, no es el conflicto del escritor ante la hoja en blanco, se trata de algo mucho más banal, me dejo llevar por una serie de circunstancias que nada tienen que ver con mi vida, es decir, si alguien ha hecho o no lo que le corresponde, y si lo hace bien y esas cosas que no tienen sentido y me distraen de mi tarea diaria en este intento por hacer la tarea que me impuesto. Ahora bien escribir es enfrentar la realidad, es ver la vida con todas sus dificultades y asperezas, en otras palabras no se puede vivir de ello, o mejor dicho, no como uno quisiera.

El caso es que hoy me pregunto, sino es tiempo de replantear la novela, sino es tiempo ya de tomarme en serio la idea de escribir y olvidarme de no sé cuantas cosas que me distraen a diario, es decir volver disciplinado pero sobre todo, me pregunto si no es tiempo de renunciar a este trabajo y buscar algo que me mantenga más tranquilo, sereno en lo que tenga que ver con eso y dejar que una turbulencia me arrase, me trague y me convierta en su esclavo mientras escribo. Replantear sea quizá en este instante, poner en claro que es lo que busco en mi historia, volver a escribir la primera línea no significa escribir otra novela, sino darle ese enfoque que me permita trabajarla con mayor fluidez, después de todo, a diario nos reinventamos, nos ponemos a trabajar y casi todos contamos historias. Me gustan las historias en las que las mujeres son las protagonistas, me gustan las aventuras y me gusta esta vida en la que me propuse ser escritor, no creo estar viejo para ello, y quizá si este viejo para buscar publicar una primera novela, pero la vida intelectual no está condicionada a la edad, más bien es cuestión de capacidad, o puedes o no.

Hoy pienso que voy a salir del trabajo apretando contra mi pecho la historia con la que tanto he trabajado, tal vez me este lamentando el no saber si seguiré trabajando con ella o no, tal vez no logre lo que pretendía desde la primera línea o tal vez estoy tan acostumbrado a ella que comienzo a sentir nostalgia y no encuentro un lugar donde esconderme. Así que tengo una cita con lo que soy, con esa realidad diaria, del trabajo, eso no tiene importancia, quizá sea tiempo de tomar las cosas como son, olvidarme de los que me rodean, en una palabra no son dignos siquiera de una palabra, están sumido en su egoísmo y no saben hacer otra cosa que buscar su bienestar a costa de joderse a quien sea. Me apena, pero al mismo tiempo no tiene importancia. Lo importante es mi novela, ese pequeño bebe que se resiste y de quien me duele desprenderme, toda la música contenida en ella, todos esos actos, y todo lo que va de mí en ella. Creo que aún sigo buscando y aunque a veces pienso que esto no es otra cosa que un conjuro donde día a día salen palabras, palabras, palabras, que intentan enroscarse para formar una pequeña historia con la dificultad que ello representa, soy un hombre alegre, divertido y amante de las aventuras, al que le gustan las chicas, sobre todo esas chicas que se atreven a robarle, el aire, la luz, los sonidos. Salí de casa, ese lugar triste, oscuro, melancólico, donde un día pensé que me iba a morir de viejo y sin hacer lo que en verdad me gusta, salir de ese lugar es en si el primer paso de esta aventura, escribirla esa es una historia diferente en la que encontrar el tono adecuado es de lo más complicado y hermoso. Me gusta esta vida que para mí está llena de eso: palabras, palabras, palabras.


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secuestros de niños o este nido de violencia

Hoy cumpliría cien años mi abuelo.
Que triste es todo, nos va ganando la apatía y de paso caemos en psicosis. Me preguntaban hace algunas horas de lo que pienso de los secuestros de los niños, es que ahora resulta que los delincuentes especializados al menos eso se suponía, ahora trafican con niños, propiamente no con niños, sino con los órganos de los niños, o eso es lo que dicen esas madres preocupadas, de cuya voz nace un hilo muy delgado de violencia, ellas dicen: “primero muerta antes de que le hagan algo a mis hijos, con las uñas o con lo que tengo, yo los mato”, la verdad es que ya no se ni que creer, pienso que se trata de una cruda y cruel ficción, que esas cosas en realidad no están pasando, es decir, quien en su sano juicio se atrevería a tocar a un niño, atentar contra su vida y entonces me asaltan los miedos, ya no solo vamos a perder a los amigos, a los conocidos, a los vecinos, a alguien de la familia, sino que nos vamos a quedar sin hijos y si antes hablamos de muertos y desaparecidos, no quiero hablar de niños secuestrados, de niños que serán encontrados muertos, yo no quiero hablar de esa violencia. Dicen que esas cosas ya empezaron que es algo inmediato, cotidiano y las mujeres que trabajan ya quieren renunciar a sus trabajo, ya no quieren que sus hijos asistan a la escuela, ya se quieren mudar, de ciudad, de país, de vida, ahora que según nosotros aprendimos a convivir con la delincuencia, ahora que nos acostumbramos y decíamos ser felices, ahora nos damos cuenta de que somos muy tristes. Yo no quiero hablar de las ausencias, de la falta de alguien, de las cosas lamentables. Me despido de los amigos y cuando les digo nos vemos mañana, ellos me dicen, ojalá y que así sea, se van espantados. Padres que no lograran ver acaso cumplirse los deseos de sus hijos y la promesa que estos padres han hecho con ellos, y la amenaza diaria, ya no de una bala, sino la de un secuestro. Creo que todo lo que pueda decir es poco para describir estas emociones y esta profunda tristeza.


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personajes

Otras posibles historias me desnudan esta noche y de paso se llevan estas ganas de quedarme dormido. He llegado al borde de ellas una y otra vez hasta quedarme en silencio; en la noche suele pasar todo, el silencio es cómplice y en mi oreja no deja de sonar la voz de alguien que parece invisible al resto de las personas, pero que en mi imaginación puede caminar y me muestra la oscuridad de sus pensamientos y me enseña a memorizar y a creer todo lo que me deja ver con sus ojos oscuros. Las tomo de las manos y caminamos juntos, sobre hojas muertas y de vez en cuando volteamos al cielo para ver esas incontables estrellas. Lo he memorizado todo, pero es imposible escribir de memoria, algo propio es lo que se llevan conmigo esas personas que habitan en mi mente y dan vida a mis historias.


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la forma en que las ancianas esperan a que llegue el tren

ella escribió, que le gusta la forma en la que vuelan los pájaros,
y en ese momento no encontré una sola manera de decirle que no
me habría gustado decirle siempre que no, que prefería
tener la certeza que dentro de un tiempo ella se perdería
de mi memoria, pero ella escribió ese verso tan hermosa
que me dejo plantado con todos los ¡no!, que había
reservado para ella y en ese momento la vida fue otra

podría ser Beatriz, bella, Betty, sonidos de toda una vida

yo habría borrado con fuego todas las historias,
primero los recuerdos más viejos, donde se encuentra
la estación del tren, y con ella sus vías, sus durmientes
y ese olor tan característico del tren y sus viajeros
habría olvidado para siempre
la forma en que las ancianas esperan a que llegue el tren

quemaría las huellas, y las coincidencias entre ella y yo
después me cubriría con otras historias, me volvería
más seguro, menos irritable con lo que soy
con lo que hago, dejaría que alguien más pudiera habitarme
primero unos cuantos amores furtivos
y luego poco a poco algo más seguro
algo que me hiciera perder el miedo
con solo ver el brillo de sus ojos
esos ojos que siempre había imaginado
ojos negros como la noche, raros, impresionantes
únicos, esclavizadores y que yo no tuviera
donde poner los sueños, porque ella no dejaría
espacio libre en mí para coleccionar recuerdos
pero ella nunca pudo existir, quizá porque me daba miedo
aunque la verdadera razón nunca fue esa

ella escribió, y entonces nos vimos, nos fuimos, nos contestamos
todo llegaba al exterior desde dentro de mí, desde esta realidad
confundida con aquellos recuerdos de infancia
aquellos recuerdos que nunca más podría borrar
ella me dejo inquieto, me dijo de nuevo,
nos vamos y eso fue lo que hicimos
ella escribió, que le gusta: La forma en la que vuelan los pájaros,
pero ahora agregó que le gusta: el sabor de las ciruelas
y entonces no fui capaz de decirle que ¡No!, nunca más un No
sentí miedo, la noche no estaba terminada, la vida
no estaba terminada y yo no tenía ropa que ponerme
su historia me empujaba a la ciudad, estaba volcado
en el brillo de sus ojos (negros como la oscuridad)
yo deshabitado, le dije a ella nos vamos y me contestó
hubo algo que no había aprendido, pero no me di cuenta
hasta no irme; atrás quedaba el rastro de una vida
en una ciudad que me empuja a marcharme
para volver a la brevedad, una vez rodeada esa inquietud
ese miedo, ese instante de gozo infinito

ella escribió, que le gusta: La forma en la que vuelan los pájaros,
pero ahora agregó que le gusta: el sabor de las ciruelas
mientras yo habría olvidado para siempre
la forma en que las ancianas esperan a que llegue el tren
nada de eso ocurrió porque yo no estaba preparado para olvidar,
porque yo no deseaba hacerlo, porque tenía
deseos de que me habitaran, año tras año
y con el tiempo ella vino hacer eso,
me quede sin ropa que ponerme,
ella escribió y le dije nos vamos y nos fuimos


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todo importa

Yo iba engordando milímetro a milímetro cada día, no sin hacerme la falsa promesa de que mañana sería diferente; que al llegar el nuevo día, haría lo posible para perder esos milímetros que había ganado en cada día, llegue penar que con unos cuantos días podría perder no solo kilos, sino muchos centímetros.
Mientras ganaba unas cuantas tallas, yo me sentía satisfecho, porque me había inventado esa idea de estar cumpliendo con mi destino de escritor, no creía en muchas cosas, incluso no creía en el destino, pero cuando se trataba de escribir, yo olvidaba mis convicciones y me repetía una y otra vez, al igual que un vicio, que mi destino era el de ser escritor. Seguramente mis escritos tenía poco valor y no me refiero al hecho económico, seguramente nadie los habría de leer y desde luego que cuando me enterara de que todo lo que he escrito va a perderse en el olvido, sentiré mucha tristeza. Pienso todo eso y por nada del mundo tengo deseos de dejar de hacerlo, así que sigo escribiendo, seguramente no escribo para nadie y lo hago para mí, pero es preferible al silencio, preferible a pasarme el resto de mi vida durmiendo o haciendo creer al resto que la vida me importa y participar en sus reuniones sosas que me cansan mucho más.

La idea de todo o nada siempre me persigue, pero por ahora me llena el escribir, sin importar posibles resultados.

Muchas de las historias surgen leyendo, sobre todo me gustan las aventuras policiacas, esas estructuras básicas de asesinos, policías-investigadores, que se la pasan vigilando y descubren cosas que nadie le da importancia pero que vienen sucediendo desde siempre. Luego vino la idea de mudarme, la ciudad desde un principio era una tristeza polvorienta, calles desprovistas de pavimento, lugares que se inundan ante la amenaza de una lluvia, un par de cines (aunque hay en total tres cines), camiones verdes que vigilan la ciudad y trocas que hacen la “guardia”, gente que vigila con el rabo del ojo y que alza la mano para comunicarse mediante claves la existencia de un peligro, la ciudad es un polvorín, una alerta constante y cada quien intenta informar porque nos gusta eso, decir las cosas que están sucediendo, porque tenemos necesidad de contar lo que estamos viendo, y porque todo esto es parte de la historia, al final nada es como uno quiere y nos pasamos recordando cosas que tal vez nunca sucedieron. Somos un grupo de gente que no hacemos nada pero dejamos hacer a los que quieran hacer cualquier cosa.

Fue en el tiempo que llegue a esta ciudad que me prometí apuntar todo lo que fuera interesante, solo lo que en verdad fuera interesante, lo que valiera la pena de ser anotado.

Llevo mucho tiempo huyendo, nadie ni yo sé de qué estoy huyendo, pero ese sentimiento me persigue todo el tiempo y lo peor de todo es que me gusta sentirme así. Llegue a esta ciudad quizá como se llega a todo lugar, un poco confundido, con muchas tristezas, pensé que el viento no era lo mismo, que las nubes carecían de color y que la lluvia al caer no tenía la misma fuerza, desde luego que no deje de sentir el peligro, pero nunca antes había estado en una verdadera situación de peligro. Así que llegue y me encontré con un lugar que estrechaba cada vez más mis historias, porque todo lo que antes pasaba en mi imaginación ahora lo podía ver a diario en las calles, amenazas, suicidios, traición, pasiones descaradas y todo eso desde el primer amanecer.


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invoco al que creo ser

siempre lo mismo, esperaba;
siempre ese problema grave
entre lo que era, con lo creía ser

el espejo, fiel reflejo de lo que me creo;
los laberintos tienen la virtud
de regresarme a la realidad,
sobre todo cuando me encuentro perdido

el peor de mis laberintos
me asalta con frecuencia
se aparece al estar dormido,
le gusta alterar mis sueños
le gusta tenerme sumido
en esa cruel realidad
de despilfarros emocionales
prefiero lo que creo ser

insiste esta espera
desde luego que no por esperar demasiado
las cosas serían diferente

mi furia, ese coraje escondido
salta a la primera oportunidad

invoco senos desnudos
vientres descubiertos
pezones erectos
orgasmos dulcificados
el reflejo de mi espejo
que es, eso que me creo

mi furia lo es todo
el ruido me enloquece
siempre es lo mismo, esperando
siempre sueño con lo que creía ser
es entonces que invoco al silencio
es entonces que creo estar muerto

invoco al que creo ser, al que no viene mientras duermo


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el deseo, la memoria, pubis rasposo mujer que atormenta

el deseo, la memoria, pubis rasposo mujer que atormenta

toco un pubis, rasposo, rasurado, ajeno
mis ojos se cubren, mis manos no sienten
ese espanto de tocar un pubis que no es propio
se llenan de gozo, mientras me convierto
doblemente en una mujer muda

siento un deseo desde aquí
me abandona todo sentimiento de culpa

toco un pubis rasurado, rasposo
no lo cubre una hoja
no lo espanta el deseo;
me invita adentrarme en él
mientras se va inundando,
mientras sus humedades
desatan ese tormentoso
olor que suele salir
de los límites del pubis
desde ese mar adentro

su memoria, la memoria del pubis
sabe lo que es eso
se abandona
se entrega
se humedece
en ese ritmo lento

toco un pubis, rasurado, rasposo, ajeno
toco una, dos, tres, cien veces o quizá mil
me convertí en una mujer doblemente muda
pero eso nadie lo entiende,
mientras tanto
esa mar interna
se va agitando
es la memoria la que no se apiada de mis temores
no es ella, no es esa mujer, ni su cuerpo de mujer
ni mis manos que la tocan
lo que despierta este deseo
es la memoria que me lleva más allá
de todos los deseos de este mundo

toco con mi mano un pubis
un pubis rasurado, rasposo;
lo toco con mi mano izquierda
si es que acaso importa


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la vida en ese instante

es el instante de la nada, de los delirios
de salir de este encierro,
de salir de la noción de “estos tiempos”,
del pasado que fue futuro
del presente que ha pasado,
es el instante de salir de este miedo,
de abandonar la pasión por la muerte;
es el instante de bailar, de dejar
que la sonrisa nos erice el cuerpo

que vas hacer conmigo
que puedo hacer contigo

es decir el mundo es nuestro
lo nuestro baila en lo intenso
lo intenso no sabe de miedos
el miedo se ha vuelto encierro
el encierro es otro pretexto
pretextos no bastan para derribar el corazón
el corazón lo tenemos en nuestras manos
ahora dime que hago contigo
ahora dime que vas hacer conmigo

recuerdo otros instantes, los más oscuros
cuando estabas atrapada en el frío de tus pies
entonces tu andar era lento
porque la danza salvaje se estaba gestionando en ti

no tengo nada, mis ojos no tienen nada
mi cuerpo demanda perderse en tu cuerpo
me he vuelto loco, mi sangre tiene la culpa
porque en ella está contenida toda mi historia

mujer

es el instante tantas veces esperado
es ahora, no existe otra opción
después viene el nunca jamás
la noche helada, la noche en vela
la confusión del amor
el evitar que todo siga igual
por siempre jamás

es el instante
ahora dime que vas hacer conmigo


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Easter Tolerance with a Twist of Irony

It is the year 2013.  Joshua looked like your average thirty three year old, but he was far from ordinary.  Joshua had proclaimed about three years ago that he was the son of God, and that he was to teach others the word of God.  He quickly found others willing to follow and spread his word.  But society did not believe he spoke the truth, and was corrupting others with his lies.  Joshua however did not let the others deter him from his beliefs, and his flock continued to grow.

His teachings and “miracles” that he could perform amazed his followers.  The bond between Joshua and his followers grew stronger, and in turn society ostracised and victimised him further.  Joshua only wanted to spread the word of God, and teach others how to live their lives so they could be with their Heavenly Father after death.  He gave direction to those lost, hope to the forgotten and meaning to those ill.

But Joshua did not teach the “truth” that others had inferred upon society.  Therefore society viewed him as a dangerous man, using cheap tricks and whimsical ideals to lure followers to his flock.  His was not a religion, but a cult.  A danger to the very fabric of the society we knew.  There was only one solution … a public trial and defamation.

The media hosted his trial in a series of intolerant documentaries and obscure interviews with unidentified ex-followers.  The claim that he believes himself to be the son of God mockingly repeated, just so we have no doubt of his ‘guilt’ and lack of credit.  Holy leaders are interviewed with silent laughs that paints their faces, as they politely dismiss the ‘lies’ of Joshua and we nod willingly.

Joshua remains silent throughout his trial.  The church and society find him guilty, and drag his beliefs through the dirt until those that follow are no more than blind sheep.  Publicly humiliated before finally hung out to dry in front of the world to see his ‘lies’ and that they are right.  It is the year 33AD.


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Shadow Walkabout

Luke’s exhaustion consumed his last blink as he slipped beneath the watery depths of sleep.  His demons however did not retreat, chasing him relentless.  Their footprints forming trails of steam behind him, or were they his.  Gone too quick for anyone to follow, lost so that he never shares his burdens.  He has to rest and the only shade he can see is provided by a shadow with no discernible source.  In his fatigue his senses are dulled and his awareness is clouded, so he fails to realise that he stands under a shadow, cast by no one or from nothing.

Suddenly a girl, no more than 8 years old, appears by his side.  Her face is glowing; she is vibrant, energetic and quizzically turning her head as she stares at him.  She seems confused with Luke’s stance. “Why do you stand in the sun, when shade is at hand?” she asks, sweeping her hand in a gentle movement towards a Coolabah tree.  “You look hot, would you like a drink?”

Luke’s dried lips crack as he opens mouth.  He has dare not speak for as long as he can remember, out of fear that his lips would dissipate in the wind.  “Where did you come from?” his voice rasps.

She just smiles, and then skips away deeper into the desert.  The shadow pursues her vainly into the darkness of the forgotten.  Luke thinks of yelling out to her again, but raising his hand to hail her is painful enough.  Confused he isn’t sure what is real.  The thought however is too hard to contemplate at the moment, so he turns, crunching the barren soils beneath his feet as he drags his feet slowly to the tree.  Where did this tree come from he wonders, but in a land with no landmarks and no recollection of how he got here, there is little time to be concerned with such trivial matters.

He reaches the edge of the shade and mutters to no one in particular “Goodbye” before stepping over the threshold.  He wakes before he feels the cool relief of the shade.  Lying face down in reality, to face the battles of life that refuse to submit even in surreal lands.


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Violin Magic

I know these are Violas, Cellos, or Basses but once my daughter wrote a poem for school where you had to use adjectives as the first word-I can’t find it but will go with that theme.

Inside an aging locker
Beneath my azure sweater
Within an aging case
Cuddled against black velvet
My violin waits-
Anxious to sing it’s tune.


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Birthday Wish

It’s the lonely old man’s birthday.

He remembers his 10th birthday, 60 years ago, when he celebrated it with friends, parents, and boxes of water guns.

He remembers his 30th birthday, 40 years ago, when he celebrated it with partners, mistresses and wads of cash.

He remembers his 50th birthday, 20 years ago, when he celebrated it with children, grandchildren and bottles of champagne.

Today he celebrates his 70th birthday with a wooden table, a wooden chair, and four empty walls.

His mind is of anticipation. A wooden box, a wooden dais, a small white floral wreath.

 

 

c Sorrows in a Serenade


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Writing Rondeau

The dark red blood glistens in the night

The dark red blood glistens in the night

Narrating the story of British Raj’s might

How a kind boy was killed at first glance

where now his lover is forced to dance

Who will, against this injustice, fight?

.

This deed of the Raj can never be right

the story behind which I now write

That kid was of no proper civil stance

Now his dark red blood glistens in the night.

.

What was about him, that the Raj fright

Was it his, against the oppression, fight?

He was not even given a last glance

Drowned in the black river at first chance

Now his lover dances at the same site

Where his dark red blood glistens in the night.

The story, I am narrating, through this poem- is loosely based on a Hindi prose- “एहिं थैया झुलनी हैरानी हो रामा…” by Shivprasad Mishra “Rudra”.

Poetic style- Rondeau

A french form of poetry consisting of 3 stanzas, 13 original lines and 2 refrains of the I line of the poem.

Rules-

1. 8-10 syllables per line.

2. Structure with rhyme scheme-

A

A

B

B

A

.

A

A

B

A(R)

.

A

A

B

B

A

A(R)

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